martes, agosto 15, 2006

LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN O EL FRACASO DE LA EDUCACIÓN DE MERCADO

Jaime Prea Gómez (*)
A PARTIR DE LA MOVILIZACIÓN NACIONAL de los estudiantes secundarios se reinstaló en el debate público el tema de la Educación y la percepción que estamos ante la crisis o colapso del Sistema educativo. Pero en el fondo ¿qué es lo que ha colapsado? La respuesta es simple: el Modelo de Educación de Mercado.Este se instauró en nuestro país como parte de la revolución neoliberal de Augusto Pinochet. En el año 1981, en plena dictadura, se consolida la educación de mercado como parte de las 12 modernizaciones, que se anuncian para Chile. En lo sustantivo, el nuevo modelo implicaba el cambio en la concepción educativa del Estado desde un Estado Responsable o Docente a un Estado Subsidario. El traspaso de los Establecimientos a Municipios, Corporaciones (Ley 3166) y Privados y el financiamiento via pago de subvención por alumno atendido.
El sistema abría la educación al mercado, estableciendo la competencia entre sostenedores para conseguir alumnos que llegaban con su subvención (o vaucher) bajo el brazo. Como corolario se instauraba un sistema de medición de la calidad educativa –primero el PER y después el SIMCE-- que proporcionaría información a los apoderados para que estos pudieran elegir el colegio donde se educarían sus pupilos.
Con la llegada de la Concertación al gobierno se acuña el concepto de Estado Promotor que en lo sustantivo no cambia la estructura del modelo, manteniendo elementos de continuidad es decir administración y financiamiento, pero que implementa elementos de ruptura para enmendar las externalidades negativas del modelo educativo: Estatuto Docente para los profesores, P-900 para las escuelas más pobres, Programas MECE, Liceos Montegrande, Jornada Escolar Completa, Financiamiento de infraestructura
Es cierto que con el advenimiento de la democracia, y producto de una transición pactada, no hubo correlación de fuerzas al interior del Parlamento para generar cambios al modelo, como también es cierto que a comienzos de los 90 campeaban en círculos académicos e intelectuales, las ideas que John Naisbitt y Patricia Aburdene, habían instalados a partir de su libro Megatendencias 2000, donde profetizaban para el decenio, entre otros temas, “la Aparición del socialismo de mercado libre, la privatización del Estado benefactor y el triunfo del individuo sobre lo colectivo”. Si a ello le agregamos que Fukiyama proclamaba el fin de la historia, no es raro entender que la humanización del neoliberalismo, haya entusiasmado a muchos en la tecnocracia concertacionista.
Pero, ¿qué ha pasado a más de 25 años de la instauración del modelo de Educación de Mercado en Chile?. Intentando iniciar la construcción de respuesta, algunas pinceladas:
• El sistema sigue reducido solo a Chile, nadie ha implementado el modelo chileno. Ni siquiera los países con mayor tradición de educación privada, los que mantienen fuertes regulaciones estatales.
• Se debilitó la educación pública y surgió un alto número de escuelas y liceos privados subvencionados por el Estado, que atienden ya a más del 40% la población escolar.
• No se observan diferencias de eficiencia y calidad entre la educación que entregan los privados y la municipalizada como lo demuestran múltiples estudios e investigaciones
• Los establecimientos particulares subvencionados (salvo honrosas excepciones) aplican procedimientos de selección de alumnos, en desmedro obviamente de los más pobres, pese a recibir una subvención monetaria con dineros de todos los chilenos .
• Tenemos un sistema escolar fragmentado y estratificado. En palabras del informe elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2004, está “concientemente estructurado por clases sociales”, fomentando las desigualdades de origen de los estudiantes .
• Hoy no se estimula una educación integral: Aprender a conocer, Aprender a Hacer, Aprender a convivir con los demás y aprender a Ser y la supuesta calidad se establece sólo a partir de los peores o mejores resultados del SIMCE, que sólo dan cuenta de los rendimientos en determinados contenidos y competencias de algunas áreas del curriculum.
• El SIMCE se ha entendido por demasiados, como “la Calidad Educativa” dejando de ser lo que es: un instrumento que mide algunos aspectos de dicha calidad• La presión en las escuelas por obtener buenos resultados SIMCE, ha llevado a que gran parte de sus horas de libre elección e incluso talleres los destinen a este efecto, distorsionando la Jornada Escolar Completa.
• Ha precarizado la actividad Docente, pues el éxito y el lucro se obtienen a partir de la sobreexplotación del profesor o la profesora.
Lo preocupante, es que en el marco del debate educativo y a pesar de estas constataciones, los medios de comunicación y los Centros de Estudio vinculados a la Derecha y a los grupos de interés han seguido una doble estrategia. Por una parte, minimiza el fracaso del modelo de Educación de Mercado culpabilizando al profesor y al Estatuto Docente de los males de la Educación. Y por otra, trata de instalar en la opinión pública la idea que lo de ellos es una cruzada por la defensa de la libertad de enseñanza. Dilema falso porque lo que está en cuestión no es esta ni ninguna otra libertad, sino que la modificación de un sistema que coharta el desarrollo armónico de todos los alumnos, la integración social y la equidad y calidad educativa.
(*) Dirigente Nacional del Colegio de Profesores de Chile
Tomado de www.drakontos.cl

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